HERMANDAD

HISTORIA

Devoción a lo largo de los siglos

A lo largo de los siglos, el santuario de Guaditoca ha sido un lugar de oración, peregrinación y encuentro para miles de devotos.

Generaciones de fieles han acudido a este lugar para pedir ayuda, agradecer favores recibidos o simplemente para rendir homenaje a la Virgen.

Hoy en día, la devoción a Nuestra Señora de Guaditoca continúa viva gracias a la hermandad, los devotos y las tradiciones que siguen transmitiéndose de generación en generación.

Patrona de Guadalcanal

Desde sus orígenes, la Virgen de Guaditoca ha sido considerada Patrona de Guadalcanal y una de las devociones más queridas por sus habitantes.

Durante siglos, los vecinos han acudido a ella en momentos de necesidad, agradecimiento o celebración, reconociéndola como protectora y madre espiritual del pueblo.

Su devoción no se limita solo a Guadalcanal, sino que también se extendió a numerosos pueblos cercanos como:

  • Azuaga

  • Berlanga

  • Valverde de Llerena

  • Ahillones

  • Malcocinado

En muchos de estos lugares existieron antiguas hermandades dedicadas a la Virgen de Guaditoca.

El Santuario de
Ntra. Sra. de Guaditoca

1240

Aparición de la Virgen

La tradición cuenta que la Santa Imagen de Nuestra Señora de Guaditoca apareció hace siglos a un humilde pastor en una peña situada junto al arroyo Guaditoca, en el paraje conocido como la Vega del Encinal, en el término de Guadalcanal.

Según relatan antiguas crónicas, el pastor encontró la imagen junto al agua del arroyo, tocando con sus vestiduras las aguas cristalinas. Desde aquel momento comenzó a extenderse rápidamente la noticia del hallazgo por Guadalcanal y por los pueblos cercanos.

Aún hoy se conserva la peña de la aparición, donde los devotos recuerdan aquel acontecimiento que dio origen a una profunda devoción mariana en toda la comarca.

1265

El Niño Bellotero

Una de las tradiciones más curiosas vinculadas al santuario es la devoción al Niño Jesús conocido como “El Bellotero”.

Antiguamente, esta imagen del Niño Jesús era llevada por las fincas cercanas durante la época de recogida de la bellota. Los vecinos ofrecían bellotas como limosna para ayudar al mantenimiento del santuario y del culto.

Con el tiempo, el Niño Bellotero llegó a ser considerado Patrón del pueblo de Valverde de Llerena, donde se celebraban procesiones y actos religiosos en su honor.

1647

Origen del Santuario

Tras la aparición de la imagen, los vecinos de Guadalcanal levantaron una pequeña ermita cerca del lugar donde fue encontrada. Con el paso del tiempo, la devoción fue creciendo y el santuario se convirtió en un importante lugar de peregrinación para los fieles de la zona.

En el siglo XVII, gracias al impulso y la devoción de Don Alonso Carranco de Ortega y Doña Beatriz de la Rica, se construyó el templo actual. La iglesia fue finalizada en el año 1647, tal y como recuerda una inscripción situada en la fachada del santuario.

Dos años después, en 1649, el nuevo templo fue bendecido solemnemente y la imagen de la Virgen fue trasladada a su nuevo altar.

Libro de Actas de Ntra. Sra. de Guaditoca

1930

1930

Elección de la Junta Directiva

En la villa de Guadalcanal, a veintiuno de septiembre de mil novecientos treinta, reunidos en la sacristía de la Iglesia Parroquial de Santa María de la Asunción, los señores que componían la Junta Directiva de la Hermandad de Nuestra Señora de Guaditoca celebraron Junta General Ordinaria, coincidiendo con el último día del novenario dedicado a la Santísima Virgen.

Abierta la sesión, se procedió a la elección de la nueva Junta Directiva que habría de regir la Hermandad durante el año siguiente. Se hace constar que ostentaba el cargo de Hermano Mayor seglar Su Majestad el Rey Don Alfonso XIII, lo que suponía un gran honor para esta corporación.

La Junta quedó constituida de la siguiente manera: Hermanos Mayores: Su Majestad el Rey Don Alfonso XIII y el Excmo. Sr. Nuncio de Su Santidad en España; Conciliarios: Don Juan Rojas Gil-Bermejo y Don Eusebio Mirón Villagrán; Mayordomo: Don José Arcos Rivero; Secretario: Don Jesús Rivero Fontán; Organizadores de Culto: Don Antonio Guillén Chaves y Don Rafael Perelló Nogales.

En los años siguientes, continuaron celebrándose las Juntas Generales en fechas cercanas a los cultos dedicados a la Virgen de Guaditoca, tratando asuntos relacionados con la organización de los cultos, la administración de los bienes de la Hermandad y la renovación de los cargos.

En 1931 y 1932, la Junta Directiva fue nuevamente elegida por unanimidad, quedando ratificados los mismos miembros que venían desempeñando sus funciones, en reconocimiento a la buena marcha de la Hermandad y al esplendor de los cultos celebrados.

1936

Acontecimientos

En el año 1936, en un contexto especialmente difícil para España, se dejó constancia en las actas de un hecho de enorme gravedad para la Hermandad: la desaparición de la imagen de Nuestra Señora de Guaditoca.

Ante esta situación, los hermanos acordaron abrir una suscripción popular entre los devotos para poder encargar una nueva imagen que sustituyera a la desaparecida.

En la misma sesión se expresó el profundo pesar por el fallecimiento de Don Pedro Carballo Corrales, párroco de Guadalcanal, víctima de los acontecimientos de aquellos días.

Asimismo, se dejó constancia del agradecimiento a Doña Emilia Arcos Rivero y Doña María Jesús Calderón Blandez, quienes bordaron gratuitamente una saya para la Santísima Virgen.

1937

Encargo de una nueva imagen

En 1937, reunida nuevamente la Hermandad, se acordó encargar la nueva imagen de Nuestra Señora de Guaditoca al escultor Don Antonio Illanes Castillo, reconocido imaginero de la época.

La llegada de la nueva imagen fue motivo de gran alegría para los hermanos y para todo el pueblo de Guadalcanal. Con tal motivo se organizaron diversos actos religiosos y un solemne triduo en honor de la Santísima Virgen.

Durante este tiempo, la imagen fue trasladada al Convento del Espíritu Santo, desde donde posteriormente regresó a la parroquia para la celebración de los cultos tradicionales del mes de septiembre.

1939

Restauración del Santuario

En 1939, una vez finalizada la guerra, la Hermandad pudo comprobar el grave estado en que había quedado el Santuario de Nuestra Señora de Guaditoca.

Ante esta situación, se acordó iniciar trabajos de restauración del edificio, incluyendo reparaciones en el altar mayor, retablos y otros elementos del santuario.

Para ello se solicitó presupuesto al dorador Don José Sanjuán Navarro, aunque debido a la escasez de recursos económicos se decidió comenzar en primer lugar por las obras de albañilería, dejando el dorado del retablo para más adelante.

1940

Nuevas Constituciones y Elección de la Junta

En abril de 1940, la Hermandad aprobó unas nuevas Constituciones y Reglas, compuestas por cincuenta artículos distribuidos en siete capítulos. En ellas se regulaban aspectos fundamentales de la vida de la Hermandad, como la organización interna, los derechos y deberes de los hermanos, la elección de la Junta de Gobierno, la celebración de cabildos, los cultos religiosos, los sufragios por los hermanos difuntos y el cuidado de la imagen de la Virgen. El objetivo principal era asegurar la continuidad del culto y fomentar la devoción a Nuestra Señora de Guaditoca, Patrona de Guadalcanal.

El 22 de septiembre de 1940 se celebró una nueva elección de cargos mediante votación secreta. La Junta de Gobierno quedó formada por Hermano Mayor Don Juan Campos Navarro, Mayordomo Don Joaquín Rivero Sanz, Secretario Don Francisco Barragán Chaves y Vocales Don Aurelio Rivero y Rivero y Don Jesús Rivero Nogales. En esa misma sesión se procedió al nombramiento de las camareras encargadas del cuidado de la imagen de la Virgen.

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